jueves, 13 de agosto de 2015

9 Usos de la cerveza


1. Apagar llamas de fuego

Sonará incongruente por el alcohol y obviamente no es tan efectiva como un extinguidor pero una lata o una botella de cerveza puede ser de gran utilidad para evitar que unas flamas se conviertan en un incendio, sólo agita y dispara el chorro pues después de todo, la cerveza es mayormente agua.


2. Bañarte con ella

La cerveza está hecha a base de agua e ingredientes naturales que benefician el cuero cabelludo y la piel, así que un baño de cerveza de vez en cuando es algo que agradecerá tu cuerpo.


3. Marinar carne

La cerveza es ligeramente ácida así que eso la convierte en un gran suavizador de carne, además de darle un sabor muy peculiar sin alterar su sabor original.


4. Limpiar ollas y sartenes

Hace muchos años, los residuos que quedaban en los barriles de cerveza se usaban para pulir los tanques de cobre y es una costumbre que perdura hasta nuestros días. Es una de las mejores maneras para hacer brillar los metales y quitarles todo tipo de suciedad.


5. Limpiar las partes cafés del pasto

Los azúcares fermentados de la cerveza estimulan el crecimiento de las plantas y matan los hongos. Se recomienda rociar con un poco de cerveza directo las partes cafés para que el pasto absorba los azúcares de la cerveza y se vuelva a nutrir.


6. Eliminar piedras en el riñón

Si algo hemos notado todos los que hemos tomado cerveza es la efectividad que tiene para mandarnos al baño cada 5 minutos, es decir, es un diurético. Esto significa que en un consumo moderado puede ayudar a limpiar la vejiga y los riñones, pues ayuda a dilatar los uréteres y el alcohol ayuda a reducir el dolor.


7. Aflojar tornillos oxidados

Si se remojan con una cerveza y los dejamos unos minutos, la carbonatación ayudará a remover el óxido.

8. Aliviar pies cansados

Hay que vaciar un par de botellas de cerveza fría en una cubeta y remojar los pies. La cerveza helada con mucha carbonatación es un alivio para los pies cansados.

9. Cocer arroz para que no se bata

Hay que enjuagar una taza de arroz en agua y repetir este proceso dos veces. Después hay que poner el arroz en una olla con 355 ml de cerveza. De esta forma el arroz no queda grumoso y adquiere un sabor como a nueces.